RuedaLa - Congreso Latinoamericano sobre Ciclismo Urbano

Resumen RuedaLab 2016

El 8 y 9 de noviembre se vivió en Bogotá el primer Congreso Latinoamericano de Ciclismo Urbano: RuedaLab. Durante estos dos días investigadores y expertos nacionales e internacionales dialogaron en la Biblioteca Virgilio Barco sobre cuatro temas básicos en la agenda bici de nuestras ciudades: Institucionalidad, Infraestructura, Seguridad y Cultura Bici. Datos, cifras, bibliografía, e investigaciones fueron los insumos que permitieron un debate centrado en lo que sabemos y nos falta conocer para consolidar redes de trabajo académico e interinstitucional alrededor del tema.

Martín Orduna, Subsecretario de Movilidad Urbana, Argentina

Comenzando con el tema de institucionalidad, expertos de Argentina como Martín Orduna y secretarios de movilidad de Medellín y Bogotá socializaron cómo en la agenda política se está manejando y visibilizando el tema de la movilidad sostenible y cuáles son los logros y restos de administraciones actuales a nivel administrativo y de integración con planes de movilidad metropolitanos.

Dentro de este marco, el financiamiento es clave. Se conoció bajo los modelos de tres ciudades diferentes alianzas públicas, privadas y del tercer sector que han funcionado para la promoción de la bici. Otro tema identificado como transversal para una mejor política bici es el de seguridad tanto vial como personal. Una de las barreras para el uso cotidiano de la Bici es la falta de garantías para los ciclistas. Acciones de instituciones políticas y de control como la policía son requeridas.

El rol de la sociedad civil se rescata en el congreso, pues es importante que las organizaciones ciudadanas sean mecanismo de presión y vigilancia frente a las políticas y operación de los temas bici.  Como resalta Clara Vadilla Quesada “la movilidad sostenible va más allá de los intereses de los partidos políticos” y es ahí donde es vital que la ciudadanía sea una organización garante de la continuidad de los procesos luego de los periodos de mandato. Las instituciones estatales deben escuchar a los ciclistas urbanos para tomar decisiones sobre infraestructura y seguridad, estableciendo un diálogo que permita que lo que se realice sea acorde a las necesidades de los usuarios.

Por eso, comenta Lake Sagaris, debemos de dejar de pensar que los gobiernos son los únicos que toman todas las decisiones, y  que somos una sociedad civil que solo recibe. Somos ciudades del siglo XX que democratizan estos procesos.

Los retos en infraestructura bici son diversos y no se limitan simplemente a kilometros de ciclorutas o falta de señalización. Uno de los principales problemas es la falta de conexión con las necesidades de los usuarios. Para esto, hace falta conocer quiénes son los que transitarán esas vías. Felipe Targa, y posteriormente Jennifer Dill, realizaron una distinción entre cuatro tipos de usuarios bici, los cuales hacen diferentes tipos de usos de las vías.  1. Decididos y sin medio, 2. Entusiastas y seguros, 3. Interesados pero preocupados, 4. Sin posibilidades. Aseguran que la infraestructura ciclista segura y cómoda permite niveles de estrés vehicular muy bajos, aumentando el uso de bicicleta.

Jennifer Dill. Profesora Toulan School of Urban Studies and Planning, Portland State University

Jennifer Dill. Profesora Toulan School of Urban Studies and Planning, Portland State University

Haciendo también la distinción entre los diferentes tipos de ciclorutas, se habló también de como con recuperación y mantenimiento en óptimas condiciones  de estos espacios públicos, se estimula el uso bici. Además de recalcar la importancia de respetar las condiciones técnicas dictadas por diferentes estudios, manuales e investigaciones. Recuerdan la vulnerabilidad que presenta la bicicleta y el peatón frente a los demás medios de transporte, en especial cuando las vías que transita no están en condiciones adecuadas. También se debe pensar en infraestructura para la integración e intermodalidad, la falta que hacen los parqueaderos bici, los espacios de integración en los sistemas masivos de transporte y la carencia de intersecciones adecuadas.

Uno de las conferencias más esperadas era la de Jennifer Dill Profesora de Toulan School of Urban Studies and Planning, Portland State University. En el panel sobre seguridad vial y personal rescató la estrecha relación entre infraestructura y la confianza que esta brinda a los ciclistas. “Las ciclorutas segregadas incrementan el uso de la bicicleta, porque dan la sensación de mayor seguridad”

Felipe Targa, Especialista en Transporte Urbano, Banco Mundial

Felipe Targa, Especialista en Transporte Urbano, Banco Mundial

Además conectó esto con el uso de las bicis por parte de las mujeres: “Rutas de bajo tráfico para las bicis pueden cerrar la brecha de género para ofrecer mayor seguridad. Esto realmente afecta la decisión de las mujeres para montar en bicicleta”. Una de las conclusiones en este sentido es que garantizar rutas  e infraestructura seguras ayuda a que tanto mujeres como hombres, se suban a la bici con más confianza y frecuencia. “El porcentaje de cuántas mujeres usan la bicicleta es el mejor indicador de haber avanzado en la promoción de la bicicleta” Afirmó Felipe Targa

El trabajo para lograr vías más incluyentes no es solo entre sociedad civil y gobierno, todos los actores de la vía tienen parte y responsabilidad. Es importante posicionar a la bicicleta (y al peatón) como otros protagonistas de las calles, más vulnerables e igualmente respetables. Natalia Sanz resalta que para rutas más seguras se debe tener: calles completas e incluyentes, ciclorutas apropiadas para cada contexto, reducción de velocidad de tráfico, visibilizar al ciclista en las intersecciones y prevención contra el crimen.

Dos debates interesantes se llevaron a cabo entre los expertos, el público y los participantes de Redes Sociales. El primero hizo referencia a la función de las ciclovias dominicales.  Algunos como Julio Dávila y Carlos Pardo afirman que como medidas iniciales se quedan cortas para responder a las necesidades reales de la movilidad sostenible, y que por el contrario causan “amnesia de los lunes”, un efecto donde la bicicleta es solo percibida como un objeto de uso deportivo, y no se concibe como un vehículo no motorizado que pueda ser usado el resto de la semana. A favor, Olga Sarmiento defiende sus efectos positivos en la salud, exponiendo que muchas personas comienzan a usar la bici como medio de transporte en las ciclovías dominicales, que además son modelos para mejorar la salud pública en varias ciudades.

El otro tuvo como centro la efectividad del casco en la seguridad personal de los ciclistas, ya que estudios de la Universidad de British Columbia, citados por Lake Sagaris demuestran que no son efectivos en caso de colisiones, y además dan una falsa sensación de seguridad que incrementa la velocidad de tránsito. Se menciona también que debido a las reglamentaciones el no uso del casco logra que se le responsabilice a los ciclistas por choques y no se persiga a los vehículos automotores implicados.  A favor, participantes en las redes sociales comentaron sus testimonios donde el casco aseguran ha sido efectivo en caídas y colisiones.

Lake Sagaris, escritora y presidente de Ciudad Viva, Chile.

Lake Sagaris, escritora y presidente de Ciudad Viva, Chile.

En conclusión, el trabajo es arduo en la articulación y diálogo del conocimiento técnico para la toma de decisiones en materia de política bici. Este requiere continuar las investigaciones y estudios, y como mencionó Clara Vadilla Quesada es necesario que exista una gobernanza urbana multinivel. “Muchos actores, grupos e instituciones se articulan para lograr objetivos comunes. Un concepto que es muy importante en Latinoamérica para la política de movilidad activa”

Galeria #RuedLab2016