RuedaLa - Congreso Latinoamericano sobre Ciclismo Urbano

Un viaje en bici por la vida de Gabriela

by Rueda La
Un viaje en bici por la vida de Gabriela
Gabriela y su bici, de paseo por la Reserva de Maricá (Rio de Janeiro, Brasil. 2012). Cortesía: Gabriela Binatti.

Redacción RuedaLa

Aunque algunos no lo crean, por las carreteras de Brasil rueda la bicicleta perfecta: no se pincha, nunca se daña y aunque algunos dicen que es pesada, para Gabriela Binatti su mountain bike híbrida del año 93 es el mejor vehículo que existe para viajar. La recibió de su padrastro hace diez años, después de hacer en ella su primer viaje al interior de la provincia de Santa Catalina. Aquello fue en la Pascua del 2005 y entonces recorrió cerca de 400 kilómetros, acompañada de 21 ciclistas más. Esta experiencia fue como una epifanía, gracias a la cual Gabriela descubrió cuán lejos podía llegar en su bici y las muchas posibilidades que esta le ofrecía como medio de transporte.

Juntas, Gabriela y su bici siempre tratan de conocer lugares nuevos: van al trabajo, al cine, salen con otras amigas y así van tejiendo momentos y experiencias que las unen. Estuvieron juntas mientras Gabriela estudió trabajo social, cuando hizo su especialización en gestión ambiental y ahora que trabaja en Río de Janeiro. Vivió un tiempo en Argentina, otro tanto cerca de la frontera de Brasil con Bolivia y hasta esos confines la ha acompañado su bicicleta negra; la misma que ahora conserva en su casa en Alegrete y que decidió no llevar más a Río de Janeiro, pues la ha destinado solamente para viajar.

En Río prefiere utilizar las bicicletas públicas o una bici vieja (que a ella le parece hermosa) que era de su novio. Gabriela relata, en un acento más argentino que brasilero, que cuando realizó su especialización en gestión ambiental inició sus labores como consultora, asesorando sus compañeros de clase cuando querían comprar una bicicleta. “Llegó el momento de escribir mi tesis, siempre me interesaron las políticas de desarrollo urbano y como siempre iba en bici a todas partes, decidí que era la oportunidad para unir pasiones”, fue entonces cuando estrechó lazos con la Associação Transporte Ativo, donde hasta hoy ha hecho de todo: desde encuestas en las calles hasta consultorías en proyectos urbanísticos. La bici no solamente ha llevado lejos a Gabriela, también le ha servido para echar a rodar sus sueños y hacer realidad la Hospedaria da Bicicleta, una empresa familiar que lidera iniciativas locales relacionadas con las dimensiones cultural y humana de su medio de transporte favorito.

Al hablar de la cultura de la bicicleta ella no cambia su tono tranquilo, ni esgrime densos argumentos técnicos: “para mí es algo muy sencillo, no es necesario inventar la rueda otra vez: la cultura de la bicicleta está ahí en las calles; solamente tenés que conocerla, reconocerla… pienso en la cultura de la bici cuando veo una en el biciparqueadero, o afuera de la tienda con las bolsas de mercado en el sillín. La bici es algo muy sencillo y ya hemos construido una relación con ella, no necesitamos distanciarla de la gente con complicaciones, ni elitizar su uso”.

Montar en bici le produce, sobre todo, placer. Esculca el Google Translator y después un diccionario de español, al finalizar esboza las palabras “felicidad”, “alegría” y “libertad”. Lo que más le gusta de montar en bici es la escala humana en la cual se ubica cuando viaja: “me gusta sentir la ciudad, los olores, las personas, encontrar amigos, determe y charlar. Oler una torta y parar a probarla… ¿entendés? Sentir al otro en su humanidad. Yo tengo una permeabilidad enorme cuando voy en bici por la calle, por eso la considero símbolo de tantas cosas”.

Su propuesta para promover el uso de la bicicleta se basa en ofrecer a las personas información que les permita experimentar y vivir el ciclismo urbano, abrirle un lugar en sus vidas y descubrir que existen otros medios de transporte con muchas posibilidades. En las calles aprendió que la bici puede ser el instrumento de un cambio social, sin embargo, este cambio trasciende la infraestructura y la bicicleta en sí misma: es necesario equipar este medio con la escala humana que lo reviste, con valores sostenibles que sean amables con el otro y con el medio ambiente.

Gabriela insiste en la importancia de adelantar investigaciones sobre los beneficios de la bici para las ciudades, el comercio y la gente; pues permiten demostrar que es posible pensar en el contexto urbano de nuevas maneras, además asegura que cuando se conoce y visibiliza cuántos ciclistas hay en una ciudad, los gobiernos tienen razones e información relevante para invertir en el uso de la bicicleta y el diseño de políticas públicas más sostenibles.

A la hora de rodar por la ciudad, esta ciclista brasilera recomienda estar muy atento a lo que ocurre alrededor y hacer uso de la comunicación visual. La fórmula, según ella, consiste en saber conectarse con la gente: “dentro de un auto tenés una persona, tenés que comunicarte con ella, mirarla a los ojos y decirle qué vas a hacer, pedirle que te deje pasar, recordarle que estamos compartiendo la ciudad. Personalmente siempre tengo lindos viajes, me gusta la sonrisa en la cara de la gente que monta en bici, porque es el único juguete de niño con el que podés seguir diviriéndote cuando eres adulto y no sentís temor de verte ridículo. Siento que con la bici estamos recorriendo un lindo camino y que en él hay mucho por aprender”.